Ha sido un momento lleno de emoción, recuerdos y gratitud, en el que hemos compartido tantas vivencias que forman parte de la historia de nuestro colegio. Palabras sinceras, sonrisas entre lágrimas y el cariño de quienes tuvieron la suerte de conocerle y caminar junto a él.
Nos deja el recuerdo de una vida entregada, de su trabajo incansable, de su cercanía y de tantos pequeños gestos que hicieron grande su presencia entre nosotros.
Gracias, Hno. Antonio, por todo lo que nos has dado, por tu ejemplo y por la huella imborrable que dejas en Maristas Talavera.
No es un adiós, es un hasta pronto. 
